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Dios creó a los amigos y vio que era muy bueno

Por Olivia Nuño

Es muy hermoso tener personas especiales con nosotros, personas que inspiran escribir un post, personas que te ayudan a crecer y a conocerte un poco mejor.

Estas maravillas de la vida son los amigos, pero no los 658 de facebook. Hablo de los amigos que te han visto cambiar, se han divertido contigo, te han visto distanciarte, te han visto llorar y no necesitan preguntar por qué, se alegran verdaderamente de tu felicidad y te toman en cuenta en sus oraciones. Te incluyen en su familia y se consideran parte de la tuya, conservan en su memoria anécdotas que te hacen llorar de risa y de nostalgia. Tienen un idioma que utilizan solo contigo y una extraña capacidad para saber lo que estás pensando.

No te lo dicen siempre pero te aman con todo su corazón y lo más bello es que no te lo tienen que decir porque lo ves en sus ojos, te aceptan tal como eres y no esperan que cambies. Les duele si te duele, aman a quien te hace feliz y confían plenamente en ti.

Saben lo que haces y respetan lo que decides, no hay necesidad de negar nada pues no te juzgan. Estas personas logran algo que tú no, nombrar muchas cualidades tuyas sin tener que pensarlo. Cuidan tu espalda de quién te ataque aún si eres tú quien está equivocado.

Recuerdan tu antiguo número de teléfono, sí, al que te llamaban cuando no existían los celulares.

Dios seguramente terminó de crear al hombre y la mujer y después se dedicó con esmero a crear a los amigos.

No importa si llegaron hace 15 años o hace 3 meses, la calidad de la amistad no se mide en el tiempo, pero si, en que cada encuentro con ellos te hace ser una mejor persona.

Mis amigos los amo con mi ser, agradezco cada momento compartido con ustedes, sus miradas, sus sonrisas, palabras, abrazos, chistes, lágrimas, cambios, lecciones, consejos. Agradezco a mi memoria que conserva en un espacio sagrado el momento en el que nos conocimos pues fue, en definitiva, un momento que marca un antes y un después en mi vida. Agradezco a sus benditos padres por traerlos al mundo y a Dios por hacerme coincidir con ustedes. Iluminan y alegran mi vida. Son todos padrinos de lo más bello de mi ser pues me han hecho crecer por el simple hecho de estar cerca. Los admiro y respeto.

Con mi amor

Oli!

Les comparto esta hermosísima canción de Isaac!

Gracias iacas por la paciencia y las lecciones, gracias por tu compañía incondicional y tu sencillez, eres grande y eres mi amigo 🙂

El tiempo del hombre

La partícula cósmica que navega en mi sangre

es un mundo infinito de fuerzas siderales.

Vino a mí tras un largo camino de milenios

cuando tal vez fui arena, para los pies del aire.

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Luego fui la madera, raíz desesperada,

fundida en el silencio de un desierto sin agua.

Después fui caracol quién sabe dónde,

y los mares me dieron su primera palabra.

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 Después la forma humana desplegó sobre el mundo

la universal bandera del músculo y la lágrima.

Y creció la blasfemia sobre la vieja tierra,

y el azafrán… y el tilo, la copla y la plegaria.

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Entonces vine a América para nacer en hombre,

y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.

Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,

otro me dijo historias en su flauta de caña.

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Yo no estudio las cosas, ni pretendo entenderlas,

las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.

Converso con las hojas en medio de los montes

y me dan sus mensajes las raíces secretas.

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Y así voy por el mundo, sin edad ni destino,

al amparo de un Cosmos que camina conmigo.

Amo la luz… y el río… y el silencio… y la estrella,

y florezco en guitarras porque fui la madera.

Atahualpa Yupanqui.

En el libro “El vínculo primordial”

de Daniel Taropio