De abstracción

Por Olivia Nuño

Sería un egoísmo de mi parte no escribir en este momento en el que mi contexto está envuelto en la magia, la armonía y la unión. Aunque no voy a hablar respecto a esto, sé que de alguna manera la energía del lugar en el que me encuentro, de una manera muy sutil y hermosa, va a llenarte y envolverte. La magia sana, y una persona sana sin bloqueos ni ataduras puede reconectarse con la paz que siempre está dentro de sí mismo.

El tema de este post es la <Abstracción>, esta palabra es la definición perfecta para lo que, de una manera muy sencilla, pretendo compartir.

En el mundo del “nada ocurre porque sí”, el mundo de las “NO-casualidades”, hay una forma muy fácil de entender las cosas que nos pasan, y es; utilizar la abstracción. En el conjunto de definiciones que encontré, existe un común denominador: La reducción.

En cualquier situación que sientas como complicada, dolorosa, sin sentido, tienes la oportunidad de abstraer para tu beneficio y tu comprensión pequeñas partes de la experiencia. Cualquier cosa que observes como benéfica para tu crecimiento, aunque sea muy pequeña y centrar tu atención solo en estas partes.

Haciendo esto no estarás de ninguna manera interpretando a la víctima, y te harás responsable de tu crecimiento. Con la práctica lograrás encontrar más símbolos y detalles que antes pasaban desapercibidos en tus experiencias cotidianas, estos serán la linterna interna (por cierto) que alumbrará tu camino, supliendo a todas las luciérnagas ilusorias que seguías sin rumbo.

Cada vez será más fácil eliminar el proceso de abstracción y entender la experiencia entera sin aislar un detalle de otro. Comprendiendo su total perfección, y convirtiéndote así (al fin) en el espectador de tu vida, sin ponerle trabas ni preguntas. La sabiduría que buscas, está dentro de ti. Cuando descubres que dentro de ti están todas las respuestas dejas de hacer preguntas. Cuando no hay más preguntas fluyes en el verdadero destino, sin bloqueos, sin estanques. No necesitas construir una presa, el agua que no fluye no sirve.

Un conjunto de abstractos crea un todo. Lo abstracto nos invita de lo simple a lo subjetivo, a la comprensión individual del todo universal.

Para ser total primero hay que abstraer, hasta que con ningún esfuerzo entiendas la perfección total de cada pieza del rompecabezas.

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