Meditando comprendí

Por Olivia Nuño

Tengo tantas cosas que compartir que no encuentro con cuál comenzar, pero creo que esta es la mejor forma de hacerlo.

Grandes cambios han acontecido en mi vida en todos los niveles, pero comparto un poco de los cambios espirituales y emocionales.

No sé con certeza cuándo fue que acepté que no existen las dicotomías, por ejemplo: amor-odio, bueno-malo, bonito-feo. Una serie de eventos “afortunados” me hicieron entenderlo, comprendí que es el juicio quién le pone nombre a las emociones.

Todas nuestras emociones tienen una carga energética que oscila en una frecuencia alta o en una frecuencia baja. Solo hay dos emociones base, de las cuales se derivan todas las demás y son el amor y el temor.

Del amor se deriva la gratitud, la alegría, la fé, la caridad, la bondad (pero recordemos, estos son solo diferentes nombres que le damos al amor). Del temor se deriva la ira, la venganza, la tristeza, el sufrimiento, la avaricia, etc.

Meditando comprendí de pronto que cada emoción, independientemente de que esté basada en el temor o en el amor, lleva una energía implícita. Esta energía la podemos utilizar a nuestro favor de acuerdo a las situaciones que queremos experimentar en nuestra vida, no debemos desperdiciar ninguna energía que se manifieste a través de nosotros, Sigue leyendo

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