Monstruos en el armario

Texto original escrito por Olivia Nuño

Leí una frase de Miguel de Unamuno hace poco “Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte”.

Pronto si Dios, el universo o mi locura no dicen lo contrario, me iré a vivir a Querétaro. El mensaje de la frase sonó fuerte en mi cabeza porque esta vez no quiero huir.

Hace cinco años me fui por estudios a Guadalajara, con 19 años y todas las ganas de “independencia” que la edad me pedía, mi psicoanalista me dijo que si reconocía que lo que estaba haciendo era huir, yo por supuesto lo negué, el se limito a decirme “a donde vayas te estás llevando todo contigo”. Yo tenía dos opciones en mente Guadalajara o Canadá (por el inglés, ya saben), en realidad me estaba yendo lo más lejos que podía de todo lo que no quería o no me atrevía a resolver en casa.

Lo que nos pasa en la vida no es casualidad, tiene un objetivo, una lección que debe ser aprendida e interiorizada, si somos necios y nos cegamos estas lecciones se van a repetir una y otra vez.

Y pues que la vida me dice, “te me regresas a tu casa”. Si bien puedo decirles no he resuelto todo (sé que nunca será así), muchos monstruos de los que huía eran la simple sombra de algo que al encender la luz resulto un regalo que no había querido ver. Otros han sido en efecto verdaderos monstruos, prendí la luz y seguían siéndolo, pero ahora puedo verlos y encogerme de hombros, no los puedo cambiar.

Es por eso que esta vez me quiero ir sintiendo que detrás de mí dejo  compañía no persecutores. Hay más situaciones que resolver, anclas que levantar, lazos que sanar. La diferencia está en reconocer.

Para huir no hay necesidad de ir a ningún lado, podemos huir simplemente cerrando los ojos o el corazón, postergando o diciendo “aquí no ha pasado nada”, tarde o temprano la vida se encarga de enfrentarnos con todo esto. Nos toma de los brazos, nos voltea y dice ahí está, resuélvelo. Muchas veces al voltear lo que vemos es un espejo, solo que refleja al niño que fuimos.  ¿Quién no tiene algo que decirle a este niño?, tal vez un abrazo simbólico y sentido baste, los niños no necesitan muchas palabras, muchas explicaciones, ellos entienden bien el lenguaje del amor. Habrá algunas otras cosas que arreglar pero la reconciliación con nosotros mismos es lo más importante.

“Nunca nadie se perdió, todo es verdad y camino”

Fernando Nogueira

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2 thoughts on “Monstruos en el armario

  1. Esta es la tercera vez que me planteo “palabre-arte” y como ves, ahora sí lo llevo a efecto.
    Me han conmovido tus escritos y éste especialmente, lo que de alguna manera significa que sé/siento de lo que hablas.
    En tanto que una fuerza irrevocable en mí pide enviar un sentido, risueño y desinteresado abrazo a tus monstruos, que, de nuevo de alguna manera, también son míos.

    Cada átomo que te pertenece me pertenece… “El gran Whitman”

    Gracias por compartir!!!

    Besos

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