De comparación y competencia

Por Olivia Nuño

Los estándares de perfección anunciados en todas partes nos invitan a ser consumidores activos de las ideas que nos venden. Nuestra sociedad se convierte pues en una jungla competitiva en la que constantemente entramos en comparación con el otro para valorarnos o devaluarnos.

Dice Mafalda Ganarse la vida está bien pero, por qué esa vida que uno se gana trabajando, tiene que desperdiciarla trabajando para ganarse la vida”. Sería prudente que en cualquier punto en el que nos encontremos hagamos un alto y analicemos si nuestro estilo de vida nos hace felices, o si estamos viviendo una rutina agotadora cargada de apariencia, competencia y comparación.

“Si vas a competir, que sea contigo mismo” leí en alguna parte, y estoy de acuerdo. Es un cuento sin fin el tratar de ir por la vida “superando” a otras personas, en cambio, medir nuestro avance en base a los resultados que vamos construyendo día con día nos llena de satisfacción.

Un buen ejercicio es observar con atención los objetivos que tienes en mente, y descartar todos aquellos que Sigue leyendo

¿Relaciones “chatarra”?

Por Olivia Nuño

Las personas con las que nos relacionamos nos nutren o enferman al igual que los alimentos que consumimos.

Nuestra mente y alma digieren nuestras relaciones.

Si nos relacionamos con personas que nos nutren, personas asertivas, proactivas, optimistas y felices, nuestra digestión será rápida, nuestro ser absorberá todos los nutrientes que estas relaciones nos dejan. Reflejaremos sus virtudes, y se acelerará nuestro crecimiento personal. Tonificaremos nuestra mente, y transmitiremos nuestro bienestar. Del mismo modo nos convertiremos en nutrientes para otras personas.

Pero si al contrario, nuestras relaciones cotidianas son con personas negativas, prejuiciosas, superficiales, para quiénes la vida está llena de obstáculos no de oportunidades. Reflejaremos inmediatamente en nuestra actitud su forma de ser, la absorción de nutrientes es nula. Nuestra salud física también se ve afectada por estas relaciones, porque son una negación y una resistencia a lo que en realidad somos.

Como pasa con la comida, las relaciones “chatarra” pueden ser tentadoras y adictivas, y generalmente tienen el mismo efecto de pesadez y culpa que nos produce comer algo que no es bueno para nuestro cuerpo.

Si tomamos la decisión de ir eliminando poco a poco las relaciones destructivas de nuestra vida Sigue leyendo