No puedo vivir sin ti, de la forma en que vivía estando contigo

Texto original escrito por Olivia Nuño

No soy experta ni profesional en nada, más bien experimento las cosas que se me van poniendo enfrente, pero creo firmemente en compartir. Y todo lo que digo en este espacio es de acuerdo a mi experiencia.

He vivido como muchos lo difícil que es soltar a alguien y no a una sola persona. He descubierto que en mi caso las veces que no he podido soltar ha sido por ego, por orgullo, por amor propio.

Me encontraba pensando “¿cómo no ha de quererme, a mí?” ó, “mira todo lo que soy, ¿cómo vas a dejarme ir?” ó una más trillada “nadie te querrá como te quiero yo”, esta última es una afirmación realista, pues nadie lo querrá como lo quise yo, nadie me querrá como me quiso él, porque todos tenemos nuestra manera única de querer, y la única forma en la que sabemos querer.

Me pasó enamorarme de las cosas que al final resultaron ser la causa de mis “males”, me pasó también querer cambiar esas cosas, pero llegué a la conclusión de que querer cambiar a alguien solo significa tener mucho miedo de asomarte dentro de ti y ver qué es lo que tienes que cambiar tú.

Estuve por mucho tiempo siendo una devota creyente del amor eterno, pero ahora creo en el amor a momentos, creo que podrías pasarte tu vida teniendo momentos de amor con una misma persona, también creo que podrías tener momentos de amor con diferentes personas, qué se yo cada quién es un mundo, pero no creo en el amor eterno, en el amor forzado y en el amor sacrificado.

Para mi ver somos seres egoístas, yo amo a mi hijo, y hago cosas por él que jamás pensé que haría por nadie, pero es porque al hacerlo me lleno de algo, un sentimiento que no sé explicar, si él se enferma y pasó tres noches de desvelo, no lo hago por él (sé que puede ser una idea muy difícil de entender) lo hago porque llega a mí ese sentimiento de engrandecimiento por hacer algo para su bien.

Entonces cuando llega esta persona que está un tiempo en tu vida y de pronto por alguna extraña razón que no puedes entender se quiere ir, el ego grita “¿cómo?  ¿me dejas a mí?”.

Es algo como “te quiero no por quién eres, sino por quién soy cuando estoy contigo” lo que siento cuando estoy  contigo, lo que me he permitido sentir, lo que disfruto sentir. Y hay veces que nuestro personaje masoquista pide un poco de atención y también disfrutamos y permitimos el sufrimiento. Yo lo he disfrutado, he llorado y he disfrutado llorar, he extrañado disfrutando extrañar, lo he reconocido en el momento, porque hubo un tiempo en el que por azares del destino lo único que hacía era conocerme a mí misma y reflexionar.

Yo no sería capaz de decir que he amado puramente sin involucrar otro montón de sentimientos, he amado y no amado a la vez, he amado y odiado (quién no), he hecho como que amo (error), he sido salvavidas algunas veces o al menos eso he creído, y ¿por qué he caído en todo esto? Porque al amar, odiar, extrañar, he vivido, me he vivido a mí misma y me he conocido un poco.

Creo que si fuera amor el sentimiento permanente que tenemos por alguien, si esta persona decide irse, nuestra reacción amorosa sería permitirlo, disfrutar ver cómo ese alguien en libertad toma una decisión y se va. ¿Difícil no? es que como el amor se da en momentos, este no es uno de ellos, este es un momento en el que el egoísmo se manifiesta en su más pura expresión.

En uno de los libros de J. Bucay dice algo acerca del sentido del tacto, de cómo puedes tomar algo con tus manos, sentir su textura, su forma, su consistencia, disfrutarlo, pero si lo aprietas fuertemente para no dejarlo ir, ya no puedes sentir nada más que el dolor de estarlo apretando, ya no lo disfrutas. Es muy claro ¿verdad?

Y qué pasa cuando queremos algo o alguien que no hemos tenido nunca (porque así decimos “tener” “poseer”). Después de un tiempo he comprendido que lo que ves no es lo que es, dicho de otra forma por S. Covey “No vemos las cosas tal como son, sino tal como somos”, la idealización es valga la redundancia una idea, vemos en ese algo o alguien lo que queremos ver, lo que nos hace falta, tenemos la ilusión de que al tenerlo vamos a complementarnos. Creo que un buen ejercicio sería analizar qué es lo que estoy idealizando, ¿qué cosas tan maravillosas creo que esa persona puede traer a mi vida? y crear eso en nosotros mismos, o al menos intentarlo.

Como dice Jodorowsky “La vida no está para satisfacer los sueños del primer perezoso que se presente, hay que merecerla”. Tal vez el deseo que sientes por alguien es porque ves en esa persona algo que te gustaría tener en ti, si es así, ¿no sería mejor tratar de ser lo que queremos ser, y no estar deseando que alguien más lo sea por nosotros?

Una frase que leí en twitter no recuerdo quién la citó pero me quedó muy presente es “Tom Sawyer descubrió la gran ley del actuar humano: Para que un hombre desee algo solo basta con hacer ese algo difícil de obtener”. Será porque al lograr obtenerlo nos autoreconocemos, nos felicitamos, hemos ganado un trofeo, somos campeones, los mejores. Y quién crece con estas emociones, pues nuestro ego.

El aceptarme como una persona egoísta me ha hecho entender mucho de mis reacciones pasadas, me ha hecho soltar más fácil, ceder  y reconocer a otras personas y sus egos.

Reconociendo todo esto, me siento un poco, solo un poco, más preparada para vivir algo que se dé de forma espontánea, la espontaneidad es para mí una de las características más hermosas de la vida, son los regalos del universo, las sorpresas en el camino. Porque si me conozco y puedo notar que lo que me atrae a alguien o a algo es únicamente el hecho de que es un “premio”  o un “reto”, es más fácil decirle a mi ego “sabes qué, lo siento pero no es el momento”, y entonces seguir avanzando.

En la carta de “El loco” del tarot de marsella un perro sigue a un hombre, el perro es el ego, el ego va detrás de el hombre, lo va acompañando, es su amigo, no va al frente. Dice Jodorowsky que si el perro fuera al frente el hombre sería un ciego. No dejes que tu ego te ciegue y te guíe, hazlo tu compañero.

La relación más larga que vas a tener es la que tienes contigo mismo. Ámate, conócete, respétate, trata de darte lo que quieres que te den los demás. Será bonito cuando recibas eso viniendo de otra persona pero si no es así no te hará falta.

“Las victorias solo tienen sentido si nos llevan a la felicidad”

ÉXITO!

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