De puentes por cruzar

Por Oli Nuño

Todo lo que es, tiene su lugar en el presente por algo.
La mente no es un enemigo, tiene su lugar en nuestra evolución.
Es un puente que nos permite cruzar de un punto de la conciencia al otro.

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Mientras la mente sea alimentada con emociones negativas (vaya que no es necesario explicarlo), el puente será como una cuerda floja, difícilmente nos atreveremos a explorar lo que hay en el otro extremo. Sin embargo, cuando la mente es fortalecida con pensamientos que dirigen nuestras palabras y palabras que dirigen nuestras obras y, a su vez, estas construyen la realidad física que nos corresponde vivir en este momento, se convierte en un puente amplio, seguro, estable, para ser atravesado con confianza, con alegría y con una grata sensación de aventura y misterio.

Un salto cuántico sería atreverse a cruzar por la cuerda floja, es una opción. Lo hemos visto, sabemos de personas que, de estar sumergidos en el sufrimiento, en el miedo, en la confusión, la enfermedad, pasan “mágicamente” a un estado de plenitud, confianza, seguridad, perdón, salud. Porque somos siempre libres de elegir cómo caminar nuestro sendero, cómo cruzar.

Solo que esa libertad, que siempre ha sido parte de ti, se descubre del otro lado del puente.

Existe una ley: el puente será atravesado de una u otra forma, en este momento o en el siguiente.

Mientras tanto si no nos atrevemos a cruzarlo en las condiciones en las que está, construyamos un puente que nos inspire confianza. Al final la interpretación del puente seguro o inseguro es una ilusión, es, simplemente, la proyección de nuestro estado interior.

Dentro, en las profundidades del ser, existe un llamado, la curiosidad intuitiva de navegar en el misterio, descubrir el motor que mantiene la vida, la energía que provoca el pulsar del corazón. Acercarse a la verdad, rozarla. Y hasta hoy la respuesta sutil a toda curiosidad yace en el amor.

Pensar, hablar y obrar con amor fortalecerá el puente.

Tal vez el amor no sea el fin, pero es la llave de la puerta que intentamos abrir.

De esencia natural

Por Olivia Nuño

Defiendes las posturas de los partidos represores, manipuladores y egoístas, como si la caída de estos afectara tus intereses, como si fueras dueño de un banco. Te enoja ver un cambio en la psique colectiva y no te das cuenta que son estos gobiernos los que te tienen endeudado, enfermo, obeso, frustrado y alejado de tu corazón, conciencia y esencia verdaderos.

No te quieres dar cuenta que son estos gobiernos los que permiten que la gente muera de hambre, los que ordenan a los sistemas de salud que nos enfermen, nos esterilicen y nos quiten el alimento, ofreciéndonos basura para comer y a precios elevados. El hambre de poder es una enfermedad, pero el hambre de alimentos es una verdadera injusticia, egoísta e inhumana.

La tierra es tan noble y abundante que requiere pocos cuidados para ofrecernos alimento sano en abundancia, alimento que nos permita evolucionar, crecer y heredar un planeta sano y basto. Todos podemos alimentarnos, todos podemos educarnos y crecer, pero hay unas cuantas personas a las que esto no les conviene, ¡pero no!, tú no eres una de esas cuantas personas. Tú eres parte de un pueblo manipulado, engañado descaradamente, alejado de ti mismo con sus abusos y distracciones. Te convencen de que no se puede vivir de otra manera, de que las personas que sonríen y son felices con poco son unos ignorantes, mediocres y payasos.

Te esconden las nuevas tecnologías que no abusan del medio ambiente, si estas no pueden utilizarlas para enriquecerse y volverse más poderosos.

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y así el pueblo ha sido violado, reprimido y engañado en sus narices sin hacer nada.

Te da miedo la gente que se opone a los abusos, la gente que dice BASTA, sin darte cuenta que son ellos quienes están dando la cara por ti porque tú sigues dormido, aletargado, indiferente.

Te hacen creer que no sabes nada, que todo te lo tienen que enseñar, que llegas al mundo sin ninguna información y te mandan a escuelas donde te vuelven un robot de producción y consumo en serie. Convierten a seres humanos en soldados dispuestos a matar defendiendo posturas que no les corresponden. Ningún ser humano, absolutamente ningún ser humano quiere en su corazón acabar con la vida de otro. Todas estas perversiones son la consecuencia de una infancia violentada, abusada, consecuencia de la falta de respeto que hay hacia nuestros niños su integridad y dignidad.

La escases de alimento y el constante (y programado) caos en los sistemas económicos han provocado que las mujeres se alejen de sus hijos, que a los 40 días de nacidos ya estén siendo cuidados por personas ajenas, no tiene sentido, la mujer paga para que le cuiden a sus hijos y trabaja para poder pagar este servicio, es un gran engaño.

Alejando a las madres de sus hijos le han dado al clavo para desconectar a todo el mundo de su esencia, de su divinidad, su pureza y su sabiduría.

No se trata de política, se trata de humanidad, de hermandad y de conciencia. Se trata de salud, nutrición, evolución y justicia. De amor, familia, naturaleza, arte y belleza.

La verdad es universal, no se puede ir por mucho tiempo en contra de la verdad, porque la verdad resuena dentro de cada uno de nosotros. Todos queremos sonreír, amar más, amarnos tal como somos, dejar de juzgarnos a nosotros mismos, confiar en los demás y crecer. Todos queremos que nuestros hijos se nutran y puedan jugar en libertad, queremos que sean seres humanos con valores fuertes, que sean incorruptibles*, que tengan seguridad, fuerza, que conozcan sus talentos, que sean honestos, amorosos y felices, sobre todo felices.

No hay necesidad de pelear, de defender posturas, “la verdad” no es una postura es simplemente la base sobre la cual yace la existencia. Pelear es seguir durmiendo, para hacer que la verdad resuene cada vez más y nos recuerde quiénes somos tenemos que ser ejemplo. Tenemos que encontrar dentro de nosotros esta verdad hasta que nos impregne por completo y nada nos mueva de nuestra esencia profunda y pura

Que cada día bebamos el néctar de nuestro corazón que es el amor hacia nosotros mismos y los demás. Que sepamos ser tolerantes y respetuosos con los procesos ajenos, sabiendo que en la perfección de la naturaleza no hay error.

*Incorruptible: que no se puede corromper o podrir

Dios creó a los amigos y vio que era muy bueno

Por Olivia Nuño

Es muy hermoso tener personas especiales con nosotros, personas que inspiran escribir un post, personas que te ayudan a crecer y a conocerte un poco mejor.

Estas maravillas de la vida son los amigos, pero no los 658 de facebook. Hablo de los amigos que te han visto cambiar, se han divertido contigo, te han visto distanciarte, te han visto llorar y no necesitan preguntar por qué, se alegran verdaderamente de tu felicidad y te toman en cuenta en sus oraciones. Te incluyen en su familia y se consideran parte de la tuya, conservan en su memoria anécdotas que te hacen llorar de risa y de nostalgia. Tienen un idioma que utilizan solo contigo y una extraña capacidad para saber lo que estás pensando.

No te lo dicen siempre pero te aman con todo su corazón y lo más bello es que no te lo tienen que decir porque lo ves en sus ojos, te aceptan tal como eres y no esperan que cambies. Les duele si te duele, aman a quien te hace feliz y confían plenamente en ti.

Saben lo que haces y respetan lo que decides, no hay necesidad de negar nada pues no te juzgan. Estas personas logran algo que tú no, nombrar muchas cualidades tuyas sin tener que pensarlo. Cuidan tu espalda de quién te ataque aún si eres tú quien está equivocado.

Recuerdan tu antiguo número de teléfono, sí, al que te llamaban cuando no existían los celulares.

Dios seguramente terminó de crear al hombre y la mujer y después se dedicó con esmero a crear a los amigos.

No importa si llegaron hace 15 años o hace 3 meses, la calidad de la amistad no se mide en el tiempo, pero si, en que cada encuentro con ellos te hace ser una mejor persona.

Mis amigos los amo con mi ser, agradezco cada momento compartido con ustedes, sus miradas, sus sonrisas, palabras, abrazos, chistes, lágrimas, cambios, lecciones, consejos. Agradezco a mi memoria que conserva en un espacio sagrado el momento en el que nos conocimos pues fue, en definitiva, un momento que marca un antes y un después en mi vida. Agradezco a sus benditos padres por traerlos al mundo y a Dios por hacerme coincidir con ustedes. Iluminan y alegran mi vida. Son todos padrinos de lo más bello de mi ser pues me han hecho crecer por el simple hecho de estar cerca. Los admiro y respeto.

Con mi amor

Oli!

Les comparto esta hermosísima canción de Isaac!

Gracias iacas por la paciencia y las lecciones, gracias por tu compañía incondicional y tu sencillez, eres grande y eres mi amigo 🙂

El tiempo del hombre

La partícula cósmica que navega en mi sangre

es un mundo infinito de fuerzas siderales.

Vino a mí tras un largo camino de milenios

cuando tal vez fui arena, para los pies del aire.

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Luego fui la madera, raíz desesperada,

fundida en el silencio de un desierto sin agua.

Después fui caracol quién sabe dónde,

y los mares me dieron su primera palabra.

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 Después la forma humana desplegó sobre el mundo

la universal bandera del músculo y la lágrima.

Y creció la blasfemia sobre la vieja tierra,

y el azafrán… y el tilo, la copla y la plegaria.

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Entonces vine a América para nacer en hombre,

y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.

Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,

otro me dijo historias en su flauta de caña.

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Yo no estudio las cosas, ni pretendo entenderlas,

las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.

Converso con las hojas en medio de los montes

y me dan sus mensajes las raíces secretas.

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Y así voy por el mundo, sin edad ni destino,

al amparo de un Cosmos que camina conmigo.

Amo la luz… y el río… y el silencio… y la estrella,

y florezco en guitarras porque fui la madera.

Atahualpa Yupanqui.

En el libro “El vínculo primordial”

de Daniel Taropio